Jules Bordet: El sistema de 'complemento' y la guerra bacteriana (1919)

Arquitectos de la Vida: La Saga de los Premios Nobel · Capítulo 17

Jules Bordet: El sistema de 'complemento' y la guerra bacteriana (1919)

Jules Bordet: El sistema de 'complemento' y la guerra bacteriana (1919)
Cargando...

Imaginad por un momento que vuestro cuerpo es una fortaleza. Una fortaleza asediada constantemente por invasores invisibles: bacterias, virus, parásitos. ¿Cómo es posible que, la mayoría de las veces, ni siquiera nos demos cuenta de esta guerra silenciosa que se libra en nuestro interior, minuto a minuto?

En el fascinante viaje de la medicina, hubo un tiempo en que los científicos sabían que el cuerpo luchaba. Conocían a los 'soldados' principales, los anticuerpos, esas proteínas especializadas que actúan como misiles teledirigidos para identificar y marcar a los enemigos. Pero algo no cuadraba del todo. A veces, los anticuerpos no eran suficientes. Era como si marcar al enemigo fuera solo el primer paso, y luego una fuerza misteriosa, un 'equipo de asalto' desconocido, entrara en acción para aniquilar la amenaza.

Aquí es donde entra en escena un hombre llamado Jules Bordet. Nacido en Soignies, Bélgica, en 1870, Bordet era un joven investigador con una paciencia de relojero y una curiosidad insaciable. Tras formarse en la prestigiosa escuela de Louis Pasteur en París, regresó a su Bruselas natal con una misión: desentrañar los secretos más íntimos de la inmunidad. Era 1895, y el mundo estaba obsesionado con los microbios, pero Bordet miraba más allá de ellos, hacia las complejas respuestas de nuestro propio organismo.

Bordet observó que cuando la sangre de un animal se exponía a ciertas bacterias, las bacterias morían. Los anticuerpos estaban allí, sí, pero descubrió que si calentaba la sangre, esa capacidad de matar desaparecía, ¡aunque los anticuerpos seguían intactos! Era como si el 'arma letal' se hubiera desactivado, pero el 'sistema de puntería' (los anticuerpos) siguiera funcionando perfectamente. Esta observación tan simple, casi trivial a primera vista, fue la chispa que encendió una de las revoluciones más grandes en nuestra comprensión de cómo nos defendemos.

Imaginad que vuestro sistema de seguridad casero tiene cámaras (anticuerpos) que identifican a un intruso. Pero las cámaras por sí solas no lo expulsan. Se necesita algo más: una alarma ruidosa, puertas que se cierran, quizás incluso un rociador que incapacite al ladrón. Bordet había descubierto esa 'alarma' o 'rociador' misterioso. Él lo llamó el 'complemento', porque, de forma muy literal, 'complementaba' la acción de los anticuerpos. Pero, ¿cómo funciona exactamente este 'complemento'? ¿Y por qué era tan crucial entenderlo para librar la guerra contra las enfermedades que nos asolaban?


🎁 Acceso gratuito por tiempo limitado

¿Cómo querés continuar?

📄 Descargar PDF

Próximamente requerirá ver un anuncio corto

Comentarios (0)

Iniciá sesión para comentar
Cargando comentarios...